Hay frases que se te quedan grabadas para siempre.

Yo recuerdo una de la película Gladiator, donde el capitán de la tropa, para estimular a sus luchadores, les dice:

«Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad».

Y yo te digo que, a veces, la ansiedad y las heridas de la infancia también funcionan como un eco: algo del pasado vuelve a resonar en lo que sientes hoy.

El baúl que no quieres abrir

Muchas experiencias quedan guardadas en esa zona oscura de la mente que llamamos subconsciente.

Como un baúl que no te atreves a abrir para no revivir lo que dolió.

Quizá piensas: «Beatriz, eso me pasó cuando era niña y ya está más que superado».

Puede que sí. Pero también puede haber dejado una forma de protegerte, de interpretar lo que ocurre o de reaccionar ante determinadas situaciones. Las experiencias infantiles no explican por sí solas todos los casos de ansiedad, pero observar esos patrones puede aportar comprensión.

La herida de injusticia

Hay un marco emocional que habla de varias heridas de la infancia. Una de ellas es la herida de injusticia.

Puede aparecer en quienes crecieron con cuidadores muy duros, mucha autoridad y poco espacio para sus necesidades, sentimientos o ideas.

Cuando una niña siente que se le exige demasiado o que no es tratada con justicia, puede aprender a protegerse mediante la rigidez, el perfeccionismo o la necesidad de tener siempre el control.

De adulta, ese patrón puede mostrarse como dificultad para ser flexible, confiar en los demás o aceptar puntos de vista diferentes. Y algunas situaciones que se viven como injustas pueden activar miedo, tensión o ansiedad.

No significa que esta sea la única causa de lo que sientes. Significa que quizá hay un eco que merece ser escuchado.

Del eco a la flexibilidad

Si te ves en este patrón, puedes empezar trabajando la flexibilidad mental, la tolerancia y la confianza poco a poco.

También dando espacio a tus propios sentimientos y, si tienes niños cerca, permitiéndoles expresar sus ideas y emociones con respeto.

Abrir el baúl no significa quedarse a vivir dentro de él. Significa mirar lo que contiene, comprender qué aprendiste para sobrevivir y decidir qué necesitas conservar y qué puedes empezar a soltar.

Y si la ansiedad es intensa, persistente o limita tu vida, comprender su historia no sustituye una valoración profesional. Puede ser una parte del camino, no todo el camino.


Comprender la ansiedad para empezar a salir de ella

Si sientes que el miedo gobierna tu cuerpo, tus pensamientos o tus decisiones, en Sal del infierno de la ansiedad puedes recorrer un proceso acompañado por mi para comprender lo que te ocurre y recuperar calma y perspectiva.