Hoy me he puesto triste.
¿Por qué?
No te sabría decir exactamente: un malestar familiar que me toca el corazón, un dolor nuevo en la pierna, un cielo gris, unos pensamientos más catastrofistas…
Sí, soy humana.
Mi cerebro, como el tuyo, quiere mi supervivencia y se pone en lo peor.
Cuando vi que me estaba metiendo en un pozo
Pero, pero, pero…
Cuando veía que me iba metiendo en un pozo, he virado, he cambiado, me he levantado y me he puesto a andar sin rumbo, escuchando cosas inspiradoras.
Ya esto me ha hecho sentir mejor. Me he puesto debajo de unos árboles, he mirado al cielo y he dado las gracias. He seguido andando, he hecho afirmaciones y me he puesto en un banco a leer un libro.
Respiraba ya otra paz. Me venía la fuerza, me han venido ideas e inspiraciones, me sentía más fuerte y he seguido andando. Después me he puesto a escuchar chistes.
Sí, sí, como lo oyes.
Chistes en YouTube.
Y dirás: ¿y para qué?
Pues para reír.
Y funciona. Me he reído sin motivo y me he puesto a trabajar en flow, como se suele decir cuando uno se siente bien trabajando.
No estaba al 100 %, pero tampoco al 20 %
¿Estoy hoy a un 100 %?
No, pero tampoco estoy a un 20 %.
No estoy hundida, sino que estoy a un 70 %.
No es un 100 %, pero estoy contenta. Pintaba muy mal el día, pero no. Ahora, después de escribirte, meditaré para estar lo mejor que pueda estar y, cuando salgan mis hijos del cole, que me encuentren A TOPE para disfrutar con ellos.
Se lo merecen (y yo también).
Mi mejor versión.
A veces esperamos que nos pasen cosas externas para cambiar nuestro estado de ánimo. Error. También podemos elegir pequeñas acciones que nos ayuden a acompañarlo y movernos de donde estamos.
Escuchar lo que te pasa también es parte de sanar
Si sientes que tu cuerpo, tus emociones o tus pensamientos te están pidiendo una mirada más profunda, en una Sesión Médica Holística podemos abordar juntos lo visible y lo invisible de lo que estás viviendo.

