Hay días en los que vamos a una revolución más de la que toca.

Lo sabemos.

El cuerpo lo sabe.

Y, aun así, no encontramos el modo de bajar.

A mí también me pasa.

No se trata de apagar el sistema nervioso simpático, porque lo necesitamos para responder, movernos y afrontar lo que la vida nos pide. Se trata de compensar. De ofrecerle al cuerpo pequeñas treguas para que no tenga que vivir permanentemente en guardia.

Yo tengo mis retiros diarios. Medito todos los días, pero sé que a mucha gente no le gusta meditar. Y no pasa nada.

Por eso quiero compartir contigo una postura para relajarse que llevo tiempo practicando. A mí me ayuda a sentir calma y sosiego con bastante rapidez.

¿Te funcionará a ti?

No lo sé.

Pruébala. Si no te ayuda, no has fallado y tu cuerpo tampoco.

Una tregua no es un examen

Cuando llevas mucho tiempo bajo tensión, relajarte puede resultar difícil.

Incluso puede incomodarte parar.

No pasa nada.

No esperes que a la primera desaparezca todo el ruido. El sistema nervioso no funciona como un interruptor y una postura no garantiza que se active de inmediato una respuesta concreta. Pero estar cómodo, respirar sin forzar y sentir apoyos seguros puede favorecer que baje poco a poco el nivel de activación.

La idea no es hacerlo perfecto.

La idea es darte una oportunidad.

Cómo colocarte

Túmbate boca arriba sobre una superficie cómoda y estable.

Puedes juntar las manos y colocarlas en la parte posterior de la cabeza, cerca del nacimiento del pelo, como si te hicieran de almohada.

Si los brazos así te resultan incómodos, déjalos extendidos a ambos lados del cuerpo y utiliza una almohada pequeña que sostenga el cuello sin empujar la cabeza hacia delante.

Yo suelo poner una toalla enrollada o una almohada debajo de las rodillas. También puedes flexionarlas un poco más si así descansa mejor la zona lumbar.

O no poner nada.

Busca tu postura.

No la postura perfecta que debería servirle a todo el mundo. La tuya.

Si tienes dolor, una lesión o alguna limitación de movilidad, adapta el ejercicio o pide orientación profesional. El descanso no debería obligarte a soportar dolor.

Respira sin convertirlo en otra obligación

Cuando encuentres una posición cómoda, respira despacio.

Deja entrar el aire sin empujarlo y permite que la salida sea lenta y agradable. Puedes abrir un poco la boca al soltarlo si eso te resulta cómodo.

Sin contar.

Sin competir.

Sin pensar que tienes que llegar a ningún sitio.

Si respirar más profundo te marea o te incomoda, vuelve a tu respiración habitual. No necesitas llenar los pulmones al máximo para descansar.

Quédate así el tiempo que te siente bien. Quizá sean dos minutos. Quizá cinco. Quizá diez.

Haz lo que puedas y siente el cuerpo.

También puedes descansar sin mirar la respiración

Tal vez fijarte en el aire que entra y sale no sea lo tuyo.

Entonces mira el cielo.

Observa las ramas de un árbol.

Escucha los pájaros.

Siente la temperatura en la piel o el peso del cuerpo contra el suelo.

Lo importante no es cumplir una técnica. Es comprobar si algo dentro de ti empieza a aflojarse.

Puede que necesites cambiar la postura.

Cámbiala.

Puede que bosteces o te entre sueño.

Puede que no notes gran cosa.

Todo eso cabe.

Si aparece un temblor persistente, dolor, falta de aire, mareo intenso o cualquier síntoma que te preocupe, detente y consúltalo. No todo tiene que atribuirse al estrés.

Yo a veces acompaño esta pausa con música tranquila. Otras veces me quedo simplemente escuchando lo que hay alrededor.

Durante unos minutos no tengo otra cosa que hacer.

Y eso, en una vida que nos quiere siempre produciendo, resolviendo y llegando, ya es mucho.

Le estás dando al cuerpo una oportunidad de descansar.

Felicítate aunque no te salga perfecto.

Porque no hay nada que sacar perfecto de aquí.

Solo una tregua.


Un espacio para escuchar lo que tu cuerpo necesita

Si sientes que vives permanentemente a demasiadas revoluciones y quieres comprender qué está sosteniendo esa tensión, en una Sesión Médica Holística podemos mirar tu situación de forma individual y acompañada.